El punto de vista de Gabriela
Estaba mirando por la ventana, observando las estrellas titilar en el cielo y exhalé un profundo suspiro. No me he puesto el pijama porque no estoy de humor y no sé cómo voy a contarle a mi amado lo que pasó antes.
Tenía muchas ganas de contárselo, pero mi madre estaba allí y no sabía que ya sabíamos lo de la carta que recibía del hombre que estaba arruinando mi vida. Si descubría que lo sabíamos, dejaría de recibir cartas de él y eso no era lo que queríamos.
Volví la cabeza hacia la puerta cuando escuché lo suficiente y entonces entró Alejandro. Cerró la puerta detrás de él antes de acercarse a mí. «Sé que te ha pasado algo malo, Gabriella. Veo que no quieres que tu madre lo sepa, así que quería saber qué ha pasado».
Respiré hondo y respondí: «Estoy tratando de calmarme porque no quiero que mi madre sepa que conocíamos al hombre que le enviaba cartas. Así que traté de recuperar la compostura y fingir que estoy bien para que ella ni siquiera lo note...»