El punto de vista de Alejandro
Aparqué el coche en el aparcamiento antes de apagar el motor y me volví hacia ella. Gabriella llevaba callada desde que fuimos juntos al restaurante donde su madre le había dicho que se reuniera con ella. No sabía por qué estaba callada, o quizá estuviera pensando en cómo afrontar la situación. Le cogí la mano para que se girara hacia mí y me sorprendió darme cuenta de que ya estábamos allí.
«¿Estás bien? ¿Seguro que querías ver a tu madre hoy? Podemos posponerlo»