Punto de vista de Gabriela
La lluvia y los truenos resonaban en el cielo. Fui a la cocina, buscando otra arma para usar e ignorando la sangre que cubría todo mi cuerpo y la herida en mi muslo. Me costaba caminar por la herida que me había hecho Manuel mientras cargaba a mi hijo, porque lo estaba protegiendo.
El trueno volvió a caer y no encontré ningún arma. Sin electricidad, me costaba ver en la oscuridad. Necesitaba asegurarme de que mi hijo estuviera a salvo, así que empezamos a buscar armar