Actualidad…
—Señorita Hernández, reserve dos boletos de avión, mañana usted y yo nos vamos de viaje fuera del país.
Me pide y a la vez me informa mi jefe, un señor tan arrogante que en ocasiones no lo soporto.
—¿Es necesario que yo vaya también, señor?
Pregunté.
—Por supuesto que debes acompañarme, para eso eres mi mano derecha, ¿no crees?, y de paso puedes ser mi amante también.
Propuso el hombre cara de tacuache come gallinas, al instante se acerca a mí e intenta tocar mis pechos con su asque