Keira
Sebastian no demora un segundo en unirse a mí, dándome lo que le he pedido sin negarme nada. Me llena tan bien, es un experto en llenarme del más absoluto y embriagadores de los placeres. Jadeo como loca, sin cohibirme, libre de expresar todo lo que él me hace sentir.
—Di mi nombre, dulzura.
—Se… Se… Sebastian —musito entre susurros, perdida en el éxtasis del placer. Es demasiado lo que me está haciendo sentir. Necesito una tregua y a la vez no la quiero que se detenga. Mi corazón bombea