Keira
No pude pronunciar ni una palabra. Al atender la llamada, comenzó a hablar sin tomar un respiro. Se escucha tan ansioso y perturbado que se me encoje el corazón. Algo duro tiene que estar pasando para que me muestre un lado vulnerable que no conocía.
—Hola, Sebastian —lo saludo cuando me encuentro dentro del baño. No quiero despertar a Landa ni a Ángel.
—Hola, Keira —enuncia él con una exhalación de alivio. Me mantengo en la línea sin decir nada, esperando por él. Dos minutos y no oigo ni