Keira
Marcus me llevó a cenar a un lindo restaurant y después fuimos a un club de salsa donde estuvimos bailando un buen rato. Él me trató muy bien, fue amable y atento, pero por muy guapo y divertido que fue, no me alborotó las hormonas como lo hacía el alemán. Compartimos algunos besos y caricias, pero eso fue todo. Me llevó al apartamento cerca de la medianoche y nos despedimos sin más. No tuve que decirle nada, él entendió que no estaba interesada en tener otra cita. Jess se enojó, me acusó