Keira
Aparto la mirada sintiéndome avergonzada. Pensé que sería algo que le gustaría, pero quizá me pasé de atrevida.
—Mírame, Keira —me pide tomando mi mentón entre sus dedos con suavidad, esperando que lo mire por voluntad propia. Lo miro—. Quiero esto, pero no sería justo para ti.
—No espero que me correspondas.
—Pero quiero hacerlo y voy a esperar por ti. ¿Qué son dos días? Me he perdido mucho más que eso a través del último año. —Acaricia mi mejilla y me da un beso casto en los labios.
—No