— ¡¿A dónde crees que vas?!— Le grita Harold a Eizan cuando lo observó partir en dirección hacia el mismo sitio donde desapareció la pelirroja.
Nuevamente intentaba imponerse aun por encima de su hijo pero Eizan no lo permitió. frenando en seco para girarse a encarar a ambos que al parecer lo único que buscaban era desmoronar todo lo que él había construido y eso era una vida junto a Adara.
Se dio cuenta de lo reconfortante que era que alguien lo esperara en casa cada noche, las cenas en famil