— ¿Por qué no respondes mis llamadas?— inquiere Eizan al otro lado de la línea un tanto alarmado.— El guardia del edificio me ha dicho que te ha visto salir de tu apartamento a toda prisa… He ingresado y tus pertenencias no están— Tira de su cabello con frustración. — Por favor confía en mí… Creeme caperucita haré lo que sea para que estés bien… Somos una familia. — Menciona las últimas palabras en un acto de confesión, por admitir aquello que no se ha atrevido a revelar.
— No te hagas esto Eiz