El camino hacia el antiguo departamento de Jennifer se hizo en silencio, solo acompañado por el sonido del motor y el golpeteo suave de la lluvia contra las ventanas del auto. Erik mantenía la mirada fija en la carretera, perdido en sus pensamientos, mientras Kristen observaba cada gesto suyo con preocupación. Sabía que detrás de esa fachada de determinación, su esposo estaba cargando una presión inmensa.
—Cariño, todo va a salir bien —dijo finalmente, rompiendo el silencio y colocando una mano