Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Erik.
Abracé a mi cachorra por la espalda para darle un beso en el cuello y le susurré al oído: “mi cachorra traviesa dile a ese perro que el único que puede besar tu cuello soy yo”
— No vengas a estar haciendo shows baratos, que tú acabas de llegar con una mujer del brazo. — me reclamó Verónica alterada y muy celosa.
¡Mi mujer se ve demasiado sexy cuando está enojada! Pensé.
— Mi amor, ella es mi hermana. — le dije antes de rodearla por la cintura.







