-Espera ¿Qué?- Adrian preguntó, tratando de comprender si su mente le había jugado una mala pasada por los nervios de que esa señora estuviera allí o realmente se había atrevido a decir eso en su cara.
La mujer no se inmutó, su rostro no movió ni un solo músculo, aún mirándolo fijamente con sus ojos duros y penetrantes.
No había sido una broma, estaba hablando en serio.
-Emma se viene conmigo.- sentenció la asistente social.
Automáticamente Emilia abrazó con más fuerza a la pequeña y retrocedió