Después de una hora en la que el Príncipe heredero explicó con detalle, porqué deseaba convertir a Alondra en su esposa y en la futura Reina de la nación, lo cual aunque no convenció del todo a su padre, a su hermano Damien, al primer ministro del parlamento y al consejero de estado, les dejó claro que él no pensaba renunciar a ella nunca, por lo que aunque no fue una decisión concluyente y definitiva, el Rey y los ministros decidieron por la tranquilidad del Príncipe Lexter y de toda la famili