Mundo de ficçãoIniciar sessãoMariel
Eran las 9 de la noche y David y yo llevabamos todo el día trabajando. Por fin pude conseguirme la computadora, pero necesita todas las herramientas de trabajo y el único autorizado para instalar era David, el gran problema era que la noche anterior no dejaba de dar vueltas en mi cabeza y tampoco en mi vientre.
Daniel y yo la estabamos pasando muy bien, ya teníamos un rato con un buen y rico faje, cuadno el maldoto celular sono,







