97. Por favor no me veas, estoy horrible…
— Ya llegó a la cabaña — dijo Diddier tras ver el mensaje que el hombre que había contratado les había mandado— Lo dejó sedado y atado.
Jeremy y Diddier esperaban pacientemente a que les dijeran algo de las chicas, aunque llevaban poco rato, ahí parecía que el tiempo pasaba demasiado despacio para su gusto, sobre todo cuando tan preocupados por el estado de las personas que más les importaban.
Deberían haber ido al bosque a hacer el intercambio con el sicario, pero no pudieron acudir, así que a