86. Ponte de rodillas y agárrate a los barrotes.
— Lupe… Joder Lupe— buscó su boca ante todo ese placer que lo invadía e iba mucho más allá de lo carnal, sus de sensaciones eran que, no solo se sacaba su polla, su corazón parecía albergar algo distinto, algo que se nutría en cada embestida que le daba.
Lupe lo sintió tan adentro de ella que se encontró totalmente plena, como jamás se había sentido con nadie, no solo eso, todos esos sentimientos que el abogado despertaba hicieron que todo se intensifica, no solo el doble sino por una cantidad