109. Cariño, vas a matarlo.
Eva no podía ver el estado en él que el hombre se encontraba, todo lo contrario lo único que deseaba era hacerlo sufrir, cada golpe, cada grito que ella dio mientras él la golpeaba y sometía, apareció de golpe en su mente, por lo que su mano no tembló al momento de golpear con fuerza el rostro de ese hombre.
Después de ese primer golpe vino otro y después otro, y cada vez que lo golpeaba sentía que sacaba un poco de ese miedo, de esa rabia, de esos años que todavía pesaban en ella, haciendo que