Valentina Petrova
Desperté y la cama estaba vacía a mi lado.
— Encárgate de esa situación Jesús, ella acaba de llamarme seguramente está en su casa— Fruncí el ceño al oír a Lisandro hablar por teléfono, me senté en la cama— Avísame cuando todo está listo
— Todo está bien?— Le pregunté cuando ví que la llamada había culminado.
Pude ver que apenas escuchó mi voz se giró rápidamente, parecía sorprendido de haberme despierta y sentada frente a él mirándolo fijamente.
Alguna razón tenía la sensac