Después de una boda y luna de miel exitosas, queda otra parte de este acuerdo que me pone algo nerviosa: mi mudanza al departamento de Damián. No había podido mover mis pertenencias a la torre Goldstein por la parafernalia propia de mis últimos días de soltería. Aun así, ya era hora.
Estoy empacando mi tercera maleta con mi ropa. Mientras que Amy, me está ayudando a organizar mis productos de skin care y aseo personal del baño.
—Nunca creí que nosotras siendo roommates sería una experiencia así