La felicidad de Samantha era inmensurable por su vestido personalizado, era algo mágico vérselo puesto.
— De acuerdo, me parece una idea genial, solo espero que Gerald no se moleste, usted sabe cómo es el cuando salgo sin notificarle antes.
— Descuida, eres mi yerna ya, así que, si estás conmigo, no tendría por qué tener ningún problema con mi hijo — Afirmo la madre de Gerald.
— Muy bien, vayamos entonces — Confirmo Samantha.
Ambas chicas pasearon por la ciudad un rato dando vueltas en las dife