Luego de haber pasado la tarde en la playa y disfrutar de la vitamina D que producían los rayos del sol, Isabel armó una fogata para dar inicio a una fiesta. Con el ocaso ya presente, Samantha y Gerald se van a la habitación a ducharse y cambiarse de ropa, la que tenían puesta estaban llenas de arena y se le pegaba al cuerpo por la humedad y el salitre. Se ducharon y cambiaron de atuendo para dirigirse a la gran fogata, todas las personas estaban reunidas allí, Gerald se acercó a conversar con