—Apestas a miedo —rió Mark y señaló a Gia—. Esta perra sucia no sabe respetar, Dar.
El joven lobo de cabello plateado se acercó más e inspeccionó a la chica que parecía aterrorizada.
—¿Estás bien? —preguntó Darragh a Gia.
Gia asintió y bajó la mirada.
—¡Míralo cuando te habla! —ordenó Mark y pateó en la cara a Gia.
La chica chilló de dolor al tiempo en que cayó sobre el riachuelo y las chicas estallaron en más carcajadas.
Darragh se acercó rápido para intentar sujetarla, pero Gia lo apartó de u