—¿Estoy sangrando aquí y tú te preocupas por tus videojuegos? ¿Qué hacías por aquí, por cierto?— se le ocurrió preguntar con sospecha. —¿Estabas siguiéndome?
—Sí.— admitió sin pena mientras llegaban a la azotea de su edificio. –El capitán te tiene con vigilancia todo el día, excepto a la hora de dormir, creo… Aunque tengo la ligera sospecha de que cuando nosotros nos dormimos él te va a vigilar, eso explicaría sus ojeras y sus comportamientos zombis.— comentó casualmente, como si ella no estuv