En otra de las habitaciones Vanessa terminaba de arreglar su peinado, había escogido un sencillo vestido beige, de novia, ella y Ryan decidieron no hacer nada ostentoso, no era el lujo de una boda lo que daba la felicidad, sino el amor verdadero, los valores como el respeto y la confianza en la relación lo que hacía que un matrimonio durara por siempre.
Caroline ingresó a la alcoba para ayudarla, y se quedó estática, su corazón se estremeció.
—Estás preciosa —comunicó con la voz entrecortada