Vanessa inhaló ese aroma a alcohol que Ryan colocó en un algodón cerca su nariz, tosió un poco, parpadeó y abrió sus ojos con lentitud.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Ryan, la miró con los ojos llenos de angustia.
—Mejor, han sido días de alta tensión —comunicó, y lo observó sintiendo su corazón estremecerse. —¡No lo puedo creer! —exclamó conmovida—, estás de nuevo junto a nosotros. —Lo abrazó.
Ryan soltó un bufido.
—Sería mejor que te revise un médico —propuso, suspiró, sosteniéndola en sus b