Capítulo 84.
Para mi suerte no nos alejamos demasiado del centro ceremonial en el que estábamos reunidos hace un minuto, caminando detrás de Adan veo como se detiene en medio de un claro, donde admira silenciosamente el cielo estrellado, esperándome.
Estaba idéntico a como lo recordaba desde la última vez que nos vimos, con su hermoso cabello plateado, y sus ojos rojizos brillantes. Antes ese aspecto me parecía hermoso, el hombre más bello en la faz de la tierra. Pero ahora que estaba nuevamente junto a él