Magia. Así lo sentía. ¡En verdad había sucedido todo aquello! Katherine yacía aun sobre el mullido colchón, en la habitación que, a partir de entonces, conservaría el recuerdo de su inicio en la sexualidad activa. Todavía no podía creérselo, se llevó las manos a la cabeza, exhausta y extasiada por aquella experiencia sexual que el muy truhan de Daniel le otorgó sin egoísmo alguno. Su cuerpo logró experimentar un torrente de emociones que no creyó poder experimentar. Cerró los ojos, a la vez que