Poco a poco Oliver me está mostrando no solamente el maravilloso hombre que era, sino lo fantástico que nuestro matrimonio podría ser. Un matrimonio de verdad, no una farsa entre dos personas que parecen frías y solo estaban unidas por un objetivo.
Yo ya sabía que él era un hombre realmente fantástico, me lo había demostrado, casi sin querer, casi sin proponérselo, casi sin poder evitarlo. Ya había empezado a caer poco a poco. Cada vez más quería estar con él, y mis dudas se disipaban.
Mara m