Mundo de ficçãoIniciar sessãoLia nunca había viajado en un avión privado, pero era un lujo al que fácilmente podría acostumbrarse. No había filas que hacer, los asientos eran enormes y la cabina tenía el espacio suficiente como para desplazarte con libertad. Incluso su padre, alguien que odiaba volar, no lucía ni un poco preocupado de estar en un avión a punto de despegar.
Eran cerca de las tres de la tarde, aunque Matteo había dicho que iban a salir a







