Tatiana
—¿Y si alguien nos ve? — pregunté.
—Nadie se atrevería a acercarse a un alfa con su mate, cuando se encuentran solos —afirmó con voz ronca. Para ser sincera, él ya bastante me ha visto. Exhalé y con vergüenza me quité mi ropa. Escuché claramente cómo gruñó cuando me acerqué a él desnuda. Era