Alessa no estaba en su casa cuando se despertó. La idea de que Martín hubiera regresado y quisiera vengarse la mantuvo estática en la cama unos instantes. No llevaba su teléfono ni nada con ella encima, salvo su ropa. El dormitorio, sin ventanas, era como cualquier otro, hasta le pareció lindo. En el velador había una nota.
"Ve a la terraza cuando despiertes".
La puerta de la habitación estaba abierta. Bajó por la escalera al final del pasillo y se detuvo frente al ventanal del comedor. La terr