36. No dejes de amarme.
SAMANTHA
Me quedé dormida por una horas, estaba cansada, habia llorado tanto, porque en un día perdi a mi esposo y perdí a mi hijo, y lo peor es que no habia hecho nada.
Llamé a Marie, esperaba que aún me contestara el teléfono.
-Marie, ¿como esta mi hijo?- pregunté angustiada.
- Está bien Samantha, no te preocupes.
- Quisiera verlo, ¿puedo verlo?
- Creo que deben arreglar el problema en el qué están, de verdad que yo quiero creer que tú eres inocente, no puedo creer que sea de otra forma, p