Dormir tres horas nunca se sintió tan bien, pasé la mayor parte de la noche contemplando a hannah dormir sobre mi pecho.
Sentir su respiración acompasada chocar en mi piel desnuda me provocaba un dulce cosquilleo. Estar abrazados así después de hacer el amor hace latir mi corazón, enamorándome más cada segundo y… ¡Dios!, ese maravilloso acto jamás podré olvidarlo, fue simplemente perfecto y mucho más de lo que hubiese imaginado, ella es mía, de nadie más, no permitiré, en lo que me queda de vi