El sonido de un teléfono me saca poco a poco de mi sueño, lo escucho a lo lejos pero lo ignoro, los brazos que me rodean son muy cálidos y cómodos. Escucho su corazón latir, es como una melodía que me calma.
Siento una mirada profunda sobre mi y de repente tengo la necesidad de abrir mis ojos. Parpadeo un par de veces tratando de acostumbrarme a luz, encontrándome con los ojos de Ranzes ñ. Podría despertar así todos los días, quiero que al despertar lo primero que vea sean sus ojos, sentir su