Por primera vez después de mucho tiempo dormí bien, no hubo pesadillas, ni sueños extraños. Llorar como lo hice sirvió mucho, no recuerdo haber llorado de esa manera anteriormente. Salgo de la ducha y me preparo para ir a desayunar. Llego a la cocina para pedirle a Nana que me sirva.
— Buenos días Nana — Me acerco dándole un beso en la mejilla de buenos días.
— Buenos días Hannah, ve a sentarte, ya te sirvo — Me da un empujoncito para apresurarme.
— ¿ranzes ya despertó? — Interrumpo los empujon