Capitulo 24

Salgo de mi habitación aún con un poco de flojera pero mi estómago me pide a gritos alimento, se me antoja un café con mucha azúcar. Llego a la cocina y veo a Nana secando trastes y guardándolos en su lugar.

— Buenos días nana— Me acerco a ella y beso su mejilla.

— Buenos días mi niña Hannah ¿cómo amaneciste?

— Muy bien nana— Si supiera lo que pasó ayer… no pienso preocuparla. El teléfono de la casa empieza a sonar, le digo a Nana un “yo voy", mientras corro a la sala y contesto.

— ¿Diga?

—B
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