Una luz golpea mi rostro, me lastima los ojos a pesar de que los tengo cerrados, giro en mi cama y me cubro con las sábanas pero una terrible punzada en la cabeza me hace quejarme del intenso dolor. Poco a poco los recuerdos de ayer me vienen a la mente aumentando más mi dolor. Observo el reloj en la mesita de noche y ahí también veo un vaso de agua y una pastilla, seguro nana los trajo. Sin dudar me la tomo, no aguanto el dolor, me levanto, busco ropa limpia y entro al baño por una ducha.
Una