Capítulo 39: Adiós.
Sintiéndome destrozada, me derrumbo en el sillón de la pequeña salita de la habitación, sin embargo, mis ojos se clavan en el bonito florero que me regaló Cole.
En él, se encuentran todas las rosas que me ha regalado a lo largo de estas dos semanas…
–Supongo que el trece realmente es un número de mala suerte…–gimoteo antes de, un fuerte manotazo, lanzar lejos el florero, el cual, se estrella estrepitosamente en el suelo haciéndose añicos en un instante, tal y como mi relación con Cole lo ha hec