Kathy sigue lamiendo.
—Tiene un sabor muy rico.
—Maldito seas tú y todo tu séquito—maldice hacia arriba, hacía cualquiera que lo está manipulando así y luego atiende a su esposa—. Terminé en toda tu cara—se acerca a limpiar como puede su rostro con sus propias manos—. Lo siento…-
La mujer es rápida de cojones cuando se lo propone porque en un milisegundo toma su rostro y lo besa de nuevo, pero esta vez, lentamente, disfrutando de su propio sabor en su lengua. Se estremece. Nunca jamás en su vid