Capítulo 5

El trayecto al bar fue tranquilo, a pesar de que Kathy sentía su mente derretirse.

Recordaba subirse encima de Easen, seducirlo, salir del bar…Y todo luego se vuelve negro.

—¿Recuerdas que yo me acerqué primero?

Easen respondió con un sonido afirmativo.

—¿Porqué te tenía en mis piernas antes que nada?

—La verdadera pregunta es ¿Porqué no?

Kathy sonrió cuando su única respuesta fue una ceja arqueada en su dirección.

—¿Estabas sola ese día?

Kathy no podía creer que no se le ocurriera antes. ¡Sus amigas! Quizás ellas sepan algo.

—No. ¡Lo olvidé por completo! Estaba con mis amigas. 

—Tal vez sepan más de lo que sabemos nosotros —asintió satisfecho —. Porque yo tengo muchas lagunas mentales e imágenes que no puedo unir en secuencia. Bebidas, música, luego una irreverente pelirroja…

Kathy abrió la boca para defenderse pero ya habían llegado frente al bar. Se bajó rápidamente sin embargo su esposo quedó estático en el asiento del conductor.

—¿No vas a bajar?

Miró extrañada a su nuevo esposo. Tenía una mirada vacía y una arruga en la frente.

—¿Easen?

Sin reacción.

—¿E-Easen?

De nuevo sin reacción.

—¡Easen!

Easen rápidamente y con determinación se bajó del auto deportivo para luego cubrir la boca de su esposa y acorralarla contra la puerta.

Un extraño y repentino escalofrío recorrió su espalda al sentir su cuerpo caliente contra el de ella. Su aliento hizo cosquillas en su oreja.

—Eres muy ruidosa— prácticamente podía sentir sus labios rozar su piel. Hormiguitas recorrieron su cuello—. ¿Esta posición te recuerda a algo?

—Y-yo—la pelirroja tragó con dificultad, una imagen de ella en ropa interior y él acorralandola contra la puerta llegó a su cabeza —. Lo recuerdo, fué en en…en tu casa.

Con una inhalación brusca el CEO retrocedió y se arregló los gemelos como si nada hubiera sucedido. Con el rostro sereno.

Mientras Kathy sentía las piernas débiles y su corazón desbocado. ¡Ese hombre despertaba en su interior algo que no podía reconocer!

—No puedo recordar nada más allá de eso—alisó una arruga en su camisa y comentó—. Vamos, es hora.

Kathy lo siguió en silencio. Una irritante molestia apareció dentro de su ser. ¿Ella no podía alterarlo? ¿Cómo que no?

Una sonrisa apareció en su rostro. Tenía una nueva meta y la cumpliría a toda costa.

Haría que ese hombre se volviera loco por ella. Que sus dos cabezas solo piensen en ella y lo llevaría a la cama cada vez que quisiera.

—Será mejor que te prepares, Easen Merph —susurró a sus espaldas—. Casados o no, eres mío.

¿¡Qué diablos pasaba por su cabeza?! ¡Estuvo a segundos de atacar a una pobre mujer alterada por la pérdida de memoria! Tuvo que morderse la lengua con fuerza y usar todo su autocontrol para retirarse.

Ella olía a uvas. Su maldito aroma favorito. Estuvo a segundos de devorarla y sólo ahora su conciencia volvía.

Mentalmente reforzó su autocontrol. Ella es ridículamente preciosa, fiera y divertida, todo lo que él no podía ser. Lo volvía loco. ¿La deseaba tanto porque pasó mucho tiempo de la última vez que tuvo sexo? ¿La abstinencia lo estaba afectando?

Afortunadamente pudieron pasar tranquilamente la seguridad y pidieron hablar con el gerente.

El gerente, una persona de mediana edad los escuchó atentamente pero tardó unos minutos en reaccionar.

—Entiendo muy bien su problema, Señor y Señora Merph pero no puedo hacer mucho—Se puso de pie y caminó hasta unas computadoras que ocupaban casi la mayor parte de la sala —. Firmaron el certificado de matrimonio por voluntad propia, eligieron sus vestimentas—tecleó algo en la computadora central—. Eligieron a sus testigos que eran parte del personal del local y exigieron una fiesta total en el bar—sonrió mientras en las otras pantallas aparecía un vídeo—. El señor Merph hasta incluso llamó a una prestigiosa joyería para que la señora eligiera el anillo que más le gustara.

En las cámaras se veía perfectamente los rostros sonrojados y borrachos de ambos.

El CEO quería que la tierra se lo tragara. A medida que el tiempo pasaba, todo parecía volverse peor. 

Kathy miró boquiabierta como ella felizmente firmaba el documento junto con el CEO y le daba un apasionado beso en medio de un mar de aplausos de desconocidos.

—¿Salimos a una joyería para que yo elija este anillo?

Levantó la mano como si eso ayudara a que su idea se entendiera mejor.

El hombre negó con una sonrisa honesta.

—El señor fue muy específico con su pedido. Los de la tienda de joyas trajeron sus mejores productos hasta aquí. ¡Era la primera vez que veía un acontecimiento de ese tamaño!

Easen no podía creer lo que estaba escuchando. Y al instante toda su sangre escapó de su cuerpo. ¿Joyería? Dios, ojalá que el cielo no hubiera permitido que fuera la joyería de Amanda.

—¿Sabe por si acaso el nombre de la joyería?

—¿Es importante saber de qué joyería fué?

Le dedicó una mirada que claramente decía "este no es el momento" por lo que Kathy decidió sabiamente cerrar la boca. 

—Joyería FXS.

El CEO maldijo audiblemente. Amanda ya lo tendría que haber sabido a estas alturas.

—¿Cómo pudo permitir que personas ebrias se casen así como así?

El gerente la miró por un momento descolocado para luego suavizar su expresión.

—Señora Mherp, la gente a menudo viene aquí solamente para casarse, pero la idea de unir una vida con otra hasta la muerte es tan aterradora que la mayoría bebe alcohol para el coraje. No fueron la primera pareja y no serán la última.

La pelirroja se mordió el labio. El gerente tenía un buen punto.

El gerente los instó a mirar las pantallas justo cuando ambos subían al escenario para gritar a todo el bar que se habían casado.

Los colores subieron a la cara de Kathy. ¿Qué podía ser más vergonzoso que eso? Pero, en definitiva, podía ser aún más vergonzoso.

El gerente avanzó un poco el vídeo porque solo era la pareja compartiendo en cada mesa como si fueran invitados de una boda real. Hasta que llegó a una parte interesante.

Kathy se las había arreglado para subir a la mesa de la barra de tragos con su vestido de novia, en una mano traía un vaso con contenido de dudosa procedencia y en el otro una botella de whisky simulando un micrófono.

Cantaba a todo pulmón mientras Easen sentado en medio del bar la miraba con una sonrisa de los mil demonios. Disfrutando del espectáculo.

Easen ya no podía soportarlo más, así que saltó y apagó la computadora central.

—Bien, eso fue…esclarecedor.

—No pude evitar ver que ustedes eran una pareja verdaderamente enamorada entonces no metí la nariz en su boda. 

—¿Porqué no podemos divorciarnos?—Kathy todavía procesaba el hecho de que a sus 28 años subió a una barra de bar para hacer más el ridículo que en toda su vida —. Sólo es un matrimonio cualquiera ¿No?

El gerente volvió a explicar con calma y paciencia.

—Este bar lo fundé específicamente porque aborrezco los divorcios. Claramente que si te casas es porque amas a la otra persona entonces, ¿Porqué te arrepentirías de tu matrimonio?

Easen suspiró y Kathy quedó muda.

—Por eso los matrimonios de este bar no se pueden disolver antes de los cinco años y si pasa por algún motivo, ambos perderían todo lo que tienen a sus nombres.

—¿E-Es realmente necesario?—kathy por primera vez tembló, pero de miedo. No contaba con muchas pertenencias, sin embargo todo lo que tenía lo consiguió gracias a su esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas —. ¿No es demasiado…?

—Lo siento mucho, pero ambos son marido y mujer, al menos por cinco años. Y si me disculpan, tengo muchos otros asuntos que atender.

Sin esperar una respuesta, el gerente se enderezó y caminó hasta la puerta, abriéndola. Era una clara señal de que ya no eran bienvenidos en ese momento por lo que Kathy salió a paso apresurado del bar.

Llegó al auto y se derrumbó dentro. ¿Ahora está atada al CEO dueño de medio país por cinco largos años? 

Sin darle tiempo a su mente de entrar en crisis, marcó a sus amigas a la vez. Y sus amigas sabían que si Kathy marcaba a ambas a la vez, era código rojo por lo que la atendieron al segundo tono.

—Chicas, su mami les consiguió un papi.

Easen caminó lento pero decidido hacia su automóvil. Giraba entre los dedos un USB con una copia del certificado de matrimonio y el vídeo de las cámaras de seguridad. De algo le servirá a Dyson, porque si alguien podía encontrar una solución, era él. Y como había llamado para avisarle que no llegaría a tiempo al bar, decidieron encontrarse de nuevo en la empresa.

Marcó el número de Almer y juró que si no atendía a la primera iba a hacerle pagar muy caro, indirectamente el problema que tenía lo había iniciado él, pero no fue el caso ya que le atendió casi al primer timbrazo.

—¡Hermano querido…! ¿Qué…?

—Será mejor que estés en mi empresa el lunes antes de que salga el sol.

—¿Qué…? ¿Pero…?

Almer ya estaba a punto de quejarse. Más que trabajar en una empresa, odiaba madrugar.

Subiendo a su auto y haciendo rugir el motor de su vehículo, Easen contestó aterradoramente:

—Si no te encuentro cuando llegue al trabajo te voy a arrancar las pelotas, Almer. 

Su hermano bajó las piernas de la mesa. Su rostro cambió completamente. Nunca había escuchado a su hermano amenazarlo, ni siquiera en broma. 

No puede haber hecho algo tan malo como para merecer castración, ¿Verdad?

Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo