Capítulo 42 La oficina ideal
—Está bien, veamos esa oficina… pero… no te prometo nada., le dijo mirándolo fijamente.
—Gracias, ven, sígueme, por favor. Ya verás que te gusta tu nueva oficina, le señaló Simón de un modo sumiso.
Él la volvió a llevar por el camino recorrido anteriormente, esta vez de regreso. Fueron avanzando hasta llegar a unas elegantes oficinas.
—Puedes seleccionar la que prefieras.
— ¿Están vacías todas?
—No todas, ya algunas de ellas, están ocupadas en esta planta.
— ¿Dónde