Antes de que él pudiera tomar una decisión vuelve a entrar aquel hombre tan apuesto que se hacía llamar hijo de Lucifer.
— ¡qué haces tú aquí! — le gritaba aquel hombre que quería hacer un trato conmigo.
— nada Señor, solo venía a asegurar que estén bien amarradas.
— pues ya las vistes, ¡Vete.! — y regreso a verme — Pero quién diría la hija de la luna... Aquí solita... y tan inofensiva
— desatame y veremos si estoy tan solita y inofensiva
— jajaj puedo entender porque llamas la atención de los