Alzo la roca en mi mano y observo la punta que he estado formando en ella, afilándola contra el suelo. Gracias a que éste es de cemento pelado, me ha permitido usarlo como superficie de gastado. En cuanto encontré una roca lo bastante grande como para poder gastarla y que no se rompiera en el proceso, me puse manos a la obra, aunque tuve que detenerme en más de una ocasión para que no me descubrieran.
Fue una buena idea que lo haya hecho en una zona que quedaba bajo el patético y triste intent