ELIZA
Más tarde su sueño fue interrumpido por un trueno. Se apresuró a montar su caballo pero justo en ese momento la lluvia comenzó a caer.
— Ahh, no debo mojarme.
Debido a sus bajas defensas ella tenía prohibido mojarse o estar mucho tiempo fuera de casa pues estaba expuesta a enfermarse. Cabalgó rápido hasta un árbol frondoso y se quedó ahí por media hora esperando a que la lluvia parara.
— No parecía que fuese a llover.
Entonces estornudó dos veces y comenzó a tiritar. A esas alturas