Thomas acuna a Melina en sus brazos y le dice palabras tranquilizadoras. Pasan las horas y solo se mueve cuando el sudor de Melina comienza a secarse en su cuerpo.
—¿Dónde vamos?—Melina pregunta mientras Thomas la levanta de la cama.
—Tienes que ducharte—dice mientras la lleva al baño.
—Oh.
Él la pone en el suelo y coloca su mano en el borde de su camisa. Él comienza a sacárselo de su cuerpo, pero Melina lo detiene antes de que llegue a la mitad de su estómago.
—Esperaré afuera—dice Thomas, qui