POV: Elara
Día 31. Doce horas después del refugio.
Medianoche en Tokyo significaba neón reflejándose en pavimento mojado y yo en un taxi dirigiéndome a un templo abandonado para encontrarme con un hombre que decía ser mi padre muerto.
Los siete habían insistido en venir, pero a distancia porque el mensaje había sido claro: ven sola o no vengas, y aunque cada célula gritaba trampa, algo en la encriptación me hacía pensar que tal vez Evan Ashford realmente estaba vivo.
—Dos minutos hasta el templ