Hugo
Jenna me sujetó de los brazos mientras un par de lágrimas se deslizaban por su hermoso rostro acongojado.
—¿Dónde crees que pueda estar? —preguntó desesperada.
—Es solo una corazonada, pero creo que puede estar en el parque. Tú quédate aquí con la maestra por si la encuentran y yo iré a ver si está allá.
Me dí la vuelta en dirección al automóvil sintiendo que ella me sujetó del brazo evitando que me fuera.
—Iré contigo. No puedo quedarme aquí sin hacer nada —asentí a sus palabras e inmedi