Punto de vista de Damian
Elena nunca me había invitado a ningún lado. Eso solo ya debería haberme puesto en alerta. Aunque, pensándolo bien, yo habría dado el primer paso si ella no hubiera sido tan impaciente y tan poco indulgente consigo misma.
El mensaje había llegado esa tarde, breve y directo al grano, como si estuviera programando una reunión de directorio en lugar de una cena.
Cena esta noche. Le Meridian, ocho en punto. Ponte algo que le guste a las cámaras. Sin explicación. Conociendo