Cristina
Cuando entré en la casa se me aceleró el pulso. Me senté en la primera silla que encontré frente a mí. Mi madre se preocupó.
— ¿Qué ha pasado? ¿Cómo el ha llegado hasta aquí?
— No te puedes imaginar el susto que me llevé cuando lo vi en el hospital, allí en la clínica - jadeaba — No sé de dónde saqué fuerzas para mantenerme en pie. Estaba organizando cosas para los internos mayores.
— Te traeré un vaso de agua.
Dejé mi bolso a un lado mientras mi madre se apresuraba a salir. Ni siqui